Diario de Txiqui Scopitínez 1


¡Qué ajetreo y qué trajín!
¡Ideas fantásticas, pero que acaban con uno!
Cuando surgió esta idea de mostrar el mundo pequeño, me pareció una locura... Demasiados detalles, demasiadas cosas, no sé yo si será posible...
 Luego, cuando la cosa ya se puso en marcha, me pareció impresionante lo que unas manos grandes podían hacer.
Siempre había creído que los gigantes eran torpes y  obtusos, que todo lo destrozaban con esos dedos inmensos; de hecho siempre me habían dado bastante pena. Pues me equivocaba, está claro. Ahora he descubierto que algunos de los mayúsculos tienen una sensibilidad muy especial y que entienden lo mínimo. Son pocos, pero saben meterse dentro del miniuniverso de una manera tan absoluta, que parece que hayan vivido siempre en él; lo mejor es que, además, tienen un don que hace que sepan reproducirlo todo para que los demás, la mayoría, los grandes que ni siquiera nos ven normalmente, puedan adentrarse en nuestros misterios.  
Me queda algo de miedo, claro... Me pregunto si sacando todos nuestros secretos a relucir, estaremos seguros, por ejemplo. Con los colosales, nunca se sabe, siempre andan metidos en líos... Y me estoy temiendo, visto lo visto, que nos van a dar más de un disgusto....
En todo caso, como decía, esto es un sinvivir, agradable ahora mismo, sí, pero ¡tremendamente cansado! ¡Si es que no paramos! Vienen montones de gigantes a ver nuestras cosas y tendríais que verles, ¡qué caras ponen! Ya os iré contando.

Anécdotas para parar un tren (aquí viene de perlas el comentario), pero otro día sigo. Ahora me voy, que tenemos una urgencia: el gato de Susana, que está haciendo de las suyas, creo...

Txiqui



Los equipos de emergencia en acción. Todo quedó en un susto.
MiniGarblue no sufrió daño alguno.

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