¡Qué ajetreo y qué trajín!
¡Ideas fantásticas, pero que acaban con uno!
Cuando surgió esta idea de mostrar el mundo pequeño, me
pareció una locura... Demasiados detalles, demasiadas cosas, no sé yo si será
posible...
Luego, cuando la cosa
ya se puso en marcha, me pareció impresionante lo que unas manos grandes podían
hacer.
Siempre había creído que los gigantes eran torpes y obtusos, que todo lo destrozaban con esos
dedos inmensos; de hecho siempre me habían dado bastante pena. Pues me
equivocaba, está claro. Ahora he descubierto que algunos de los mayúsculos tienen una
sensibilidad muy especial y que entienden lo mínimo. Son pocos, pero saben
meterse dentro del miniuniverso de una manera tan absoluta, que parece que
hayan vivido siempre en él; lo mejor es que, además, tienen un don que hace que
sepan reproducirlo todo para que los demás, la mayoría, los grandes que ni siquiera
nos ven normalmente, puedan adentrarse en nuestros misterios.
Me queda algo de miedo, claro... Me pregunto si sacando todos
nuestros secretos a relucir, estaremos seguros, por ejemplo. Con los colosales,
nunca se sabe, siempre andan metidos en líos... Y me estoy temiendo, visto lo
visto, que nos van a dar más de un disgusto....
En todo caso, como decía, esto es un sinvivir, agradable
ahora mismo, sí, pero ¡tremendamente cansado! ¡Si es que no paramos! Vienen
montones de gigantes a ver nuestras cosas y tendríais que verles, ¡qué caras
ponen! Ya os iré contando.
Anécdotas para parar un tren (aquí viene de perlas el
comentario), pero otro día sigo. Ahora me voy, que tenemos una urgencia: el
gato de Susana, que está haciendo de las suyas, creo...
Txiqui
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| Los equipos de emergencia en acción. Todo quedó en un susto. MiniGarblue no sufrió daño alguno. |

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